Día Mundial de la Prevención del cáncer de cuello uterino

Día Mundial de la Prevención del cáncer de cuello uterino

Situación mundial y local del cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino continúa siendo un grave problema de salud pública a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican aproximadamente 604,000 nuevos casos y se producen cerca de 342,000 muertes. Más del 85 % de estos casos ocurren en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a programas de vacunación contra el VPH, tamizaje oportuno y tratamiento adecuado es limitado.

En Honduras, la situación es especialmente preocupante. Se reportan alrededor de 1,300 nuevos casos anuales y más de 600 muertes, posicionándolo entre las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres. Estas cifras reflejan la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y acceso a pruebas diagnósticas modernas.

Virus del papiloma humano (VPH) y su asociación con el cáncer de cuello
uterino

El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Existen más de 200 tipos identificados, de los cuales al menos 40 afectan el área anogenital. Se clasifican en:
• Bajo riesgo: asociados principalmente a verrugas genitales.
• Alto riesgo oncogénico: relacionados con el desarrollo de cáncer.

Los tipos 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70 % de los casos de cáncer de cuello uterino. La infección suele eliminarse espontáneamente en 1–2 años; sin embargo, cuando el virus de alto riesgo persiste, puede provocar cambios celulares progresivos (NIC 1, NIC 2 y NIC 3) que, sin tratamiento, evolucionan hacia cáncer invasor. Factores como tabaquismo, inmunosupresión, coinfecciones, múltiples parejas sexuales e inicio precoz de vida sexual aumentan el riesgo de progresión. Por ello, la detección precoz mediante pruebas de laboratorio y la vacunación contra el VPH son estrategias fundamentales para reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino en la población.

Diagnóstico tradicional de cáncer de cuello uterino

Citología convencional (Papanicolaou)

Es el método clásico de tamizaje. Este procedimiento examina células tomadas del cuello uterino para buscar anormalidades, permitiendo identificar lesiones precancerosas o cancerosas, pero tiene sensibilidad limitada (50–75 %), lo que implica posibilidad de falsos negativos. Su rendimiento depende de la calidad de la muestra y de la interpretación. Además, puede no detectar infecciones subclínicas por VPH, especialmente aquellas sin lesiones visibles.

Colposcopía e histopatología

La colposcopía es un procedimiento complementario al Papanicolaou que permite una visualización detallada del cuello uterino mediante un colposcopio. Este método se utiliza para evaluar más a fondo los casos con resultados anormales en el Papanicolaou. La histopatología, por su parte, analiza muestras de tejido tomadas durante la colposcopía, proporcionando un diagnóstico definitivo de lesiones precancerosas o cancerosas. Aunque estos métodos son efectivos, su uso puede ser limitado por la disponibilidad de recursos y personal capacitado.

Diagnóstico molecular del VPH

En los últimos años, el diagnóstico molecular del VPH ha transformado el panorama del manejo clínico del cáncer de cuello uterino. Estas técnicas ofrecen mayor sensibilidad y especificidad en comparación con los métodos tradicionales, al enfocarse en la detección directa de ADN o ARN viral.  

 

 

Principales metodologías: 

  • PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa): considerada el estándar de  oro, permite identificar genotipos específicos y cuantificar carga viral. • Captura de híbridos: detecta ADN de VPH de alto riesgo. • Genotipificación: identifica tipos específicos como 16 y 18, fundamentales  para estratificación de riesgo. 

Ventajas frente a la citología 

  • Mayor sensibilidad. 
  • Detección de infecciones subclínicas. 
  • Identificación de genotipos de alto riesgo. 
  • Menor dependencia del factor humano. 

Ventajas frente a la citología 

Las pruebas moleculares superan las limitaciones inherentes a la citología  convencional, como su baja sensibilidad. Estas nuevas técnicas proporcionan: Mayor sensibilidad para detectar infecciones subclínicas. 

  • Capacidad para identificar genotipos específicos, permitiendo un manejo personalizado. 
  • Fiabilidad independiente de la calidad de la muestra y la experiencia del  personal técnico.

 

Prevención 

La prevención del cáncer de cuello uterino se fundamenta en la aplicación  rigurosa de estrategias médicas y educativas, siendo la vacunación y las pruebas  de detección los pilares principales. 

La OMS destaca que la prevención del Virus del Papiloma Humano (VPH) se  basa principalmente en la vacunación (primaria) y el tamizaje (secundario) para  prevenir el cáncer cervicouterino y otros cánceres. Se recomienda vacunar a  niñas y niños (9-14 años), usar preservativos y realizar pruebas de ADN del VPH  a partir de los 30 años (o 25 con VIH).  

Medidas Preventivas Clave según la OMS: 

Vacunación contra el VPH: La mejor defensa es vacunar a niñas y niños a partir  de los 9 años antes de iniciar su vida sexual. La OMS ha validado esquemas de  dosis única, lo que facilita la cobertura global. 

Tamizaje y detección temprana: La prueba de ADN del VPH es la  recomendada para mujeres a partir de los 30 años, con intervalos de 5 a 10 años.  Permite identificar el virus de alto riesgo antes de que aparezca el cáncer. 

Medidas complementarias 

  • Uso de métodos de barrera. 
  • Reducción de parejas sexuales. 
  • Evitar tabaquismo. 
  • Educación en salud y acceso equitativo a servicios médicos.

Conclusión 

El cáncer de cuello uterino sigue siendo una causa importante de morbilidad y  mortalidad, especialmente en países como Honduras. Sin embargo, es una  enfermedad prevenible. La combinación de vacunación, diagnóstico molecular  de alta sensibilidad, tamizaje oportuno y educación en salud constituye la  estrategia más efectiva para reducir su impacto y avanzar hacia su eventual  eliminación como problema de salud pública. 

Llamado a la acción en Honduras 

En Honduras, el cáncer de cuello uterino continúa cobrando la vida de cientos  de mujeres cada año, a pesar de ser una enfermedad prevenible y detectable en  etapas tempranas. Esta realidad nos interpela como sistema de salud, como  instituciones y como sociedad. 

Es momento de fortalecer la vacunación contra el VPH en niñas y adolescentes,  ampliar el acceso a pruebas de detección modernas y garantizar que todas las  mujeres, sin importar su condición socioeconómica o lugar de residencia, puedan  realizarse tamizajes periódicos de manera oportuna. 

Invitamos a: 

  • Las autoridades sanitarias, a priorizar políticas públicas sostenibles que  impulsen programas de vacunación y detección molecular. 
  • Los profesionales de la salud, a promover activamente el tamizaje y la  educación preventiva en cada consulta. 
  • Las familias y comunidades, a informarse, perder el miedo al examen  ginecológico y apoyar la vacunación. 
  • Las mujeres hondureñas, a realizarse sus controles periódicos y asumir  un rol protagónico en el cuidado de su salud. 

La eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública es  una meta alcanzable. Honduras tiene la oportunidad de avanzar decididamente  mediante educación, prevención y diagnóstico temprano. 

La prevención salva vidas. El momento de actuar es ahora.