20 Feb Día Mundial de la Prevención del cáncer de cuello uterino

Situación mundial y local del cáncer de cuello uterino
El cáncer de cuello uterino continúa siendo un grave problema de salud pública a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican aproximadamente 604,000 nuevos casos y se producen cerca de 342,000 muertes. Más del 85 % de estos casos ocurren en países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a programas de vacunación contra el VPH, tamizaje oportuno y tratamiento adecuado es limitado.
En Honduras, la situación es especialmente preocupante. Se reportan alrededor de 1,300 nuevos casos anuales y más de 600 muertes, posicionándolo entre las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres. Estas cifras reflejan la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y acceso a pruebas diagnósticas modernas.
Virus del papiloma humano (VPH) y su asociación con el cáncer de cuello
uterino
El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Existen más de 200 tipos identificados, de los cuales al menos 40 afectan el área anogenital. Se clasifican en:
• Bajo riesgo: asociados principalmente a verrugas genitales.
• Alto riesgo oncogénico: relacionados con el desarrollo de cáncer.
Los tipos 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70 % de los casos de cáncer de cuello uterino. La infección suele eliminarse espontáneamente en 1–2 años; sin embargo, cuando el virus de alto riesgo persiste, puede provocar cambios celulares progresivos (NIC 1, NIC 2 y NIC 3) que, sin tratamiento, evolucionan hacia cáncer invasor. Factores como tabaquismo, inmunosupresión, coinfecciones, múltiples parejas sexuales e inicio precoz de vida sexual aumentan el riesgo de progresión. Por ello, la detección precoz mediante pruebas de laboratorio y la vacunación contra el VPH son estrategias fundamentales para reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino en la población.
Diagnóstico tradicional de cáncer de cuello uterino
Citología convencional (Papanicolaou)

Es el método clásico de tamizaje. Este procedimiento examina células tomadas del cuello uterino para buscar anormalidades, permitiendo identificar lesiones precancerosas o cancerosas, pero tiene sensibilidad limitada (50–75 %), lo que implica posibilidad de falsos negativos. Su rendimiento depende de la calidad de la muestra y de la interpretación. Además, puede no detectar infecciones subclínicas por VPH, especialmente aquellas sin lesiones visibles.
Colposcopía e histopatología
La colposcopía es un procedimiento complementario al Papanicolaou que permite una visualización detallada del cuello uterino mediante un colposcopio. Este método se utiliza para evaluar más a fondo los casos con resultados anormales en el Papanicolaou. La histopatología, por su parte, analiza muestras de tejido tomadas durante la colposcopía, proporcionando un diagnóstico definitivo de lesiones precancerosas o cancerosas. Aunque estos métodos son efectivos, su uso puede ser limitado por la disponibilidad de recursos y personal capacitado.
Diagnóstico molecular del VPH
En los últimos años, el diagnóstico molecular del VPH ha transformado el panorama del manejo clínico del cáncer de cuello uterino. Estas técnicas ofrecen mayor sensibilidad y especificidad en comparación con los métodos tradicionales, al enfocarse en la detección directa de ADN o ARN viral.
Principales metodologías:
- PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa): considerada el estándar de oro, permite identificar genotipos específicos y cuantificar carga viral. • Captura de híbridos: detecta ADN de VPH de alto riesgo. • Genotipificación: identifica tipos específicos como 16 y 18, fundamentales para estratificación de riesgo.
Ventajas frente a la citología
- Mayor sensibilidad.
- Detección de infecciones subclínicas.
- Identificación de genotipos de alto riesgo.
- Menor dependencia del factor humano.
Ventajas frente a la citología
Las pruebas moleculares superan las limitaciones inherentes a la citología convencional, como su baja sensibilidad. Estas nuevas técnicas proporcionan: • Mayor sensibilidad para detectar infecciones subclínicas.
- Capacidad para identificar genotipos específicos, permitiendo un manejo personalizado.
- Fiabilidad independiente de la calidad de la muestra y la experiencia del personal técnico.
Prevención
La prevención del cáncer de cuello uterino se fundamenta en la aplicación rigurosa de estrategias médicas y educativas, siendo la vacunación y las pruebas de detección los pilares principales.

La OMS destaca que la prevención del Virus del Papiloma Humano (VPH) se basa principalmente en la vacunación (primaria) y el tamizaje (secundario) para prevenir el cáncer cervicouterino y otros cánceres. Se recomienda vacunar a niñas y niños (9-14 años), usar preservativos y realizar pruebas de ADN del VPH a partir de los 30 años (o 25 con VIH).
Medidas Preventivas Clave según la OMS:
Vacunación contra el VPH: La mejor defensa es vacunar a niñas y niños a partir de los 9 años antes de iniciar su vida sexual. La OMS ha validado esquemas de dosis única, lo que facilita la cobertura global.
Tamizaje y detección temprana: La prueba de ADN del VPH es la recomendada para mujeres a partir de los 30 años, con intervalos de 5 a 10 años. Permite identificar el virus de alto riesgo antes de que aparezca el cáncer.
Medidas complementarias
- Uso de métodos de barrera.
- Reducción de parejas sexuales.
- Evitar tabaquismo.
- Educación en salud y acceso equitativo a servicios médicos.
Conclusión
El cáncer de cuello uterino sigue siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad, especialmente en países como Honduras. Sin embargo, es una enfermedad prevenible. La combinación de vacunación, diagnóstico molecular de alta sensibilidad, tamizaje oportuno y educación en salud constituye la estrategia más efectiva para reducir su impacto y avanzar hacia su eventual eliminación como problema de salud pública.
Llamado a la acción en Honduras
En Honduras, el cáncer de cuello uterino continúa cobrando la vida de cientos de mujeres cada año, a pesar de ser una enfermedad prevenible y detectable en etapas tempranas. Esta realidad nos interpela como sistema de salud, como instituciones y como sociedad.
Es momento de fortalecer la vacunación contra el VPH en niñas y adolescentes, ampliar el acceso a pruebas de detección modernas y garantizar que todas las mujeres, sin importar su condición socioeconómica o lugar de residencia, puedan realizarse tamizajes periódicos de manera oportuna.
Invitamos a:
- Las autoridades sanitarias, a priorizar políticas públicas sostenibles que impulsen programas de vacunación y detección molecular.
- Los profesionales de la salud, a promover activamente el tamizaje y la educación preventiva en cada consulta.
- Las familias y comunidades, a informarse, perder el miedo al examen ginecológico y apoyar la vacunación.
- Las mujeres hondureñas, a realizarse sus controles periódicos y asumir un rol protagónico en el cuidado de su salud.
La eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública es una meta alcanzable. Honduras tiene la oportunidad de avanzar decididamente mediante educación, prevención y diagnóstico temprano.

